lunes, 2 de octubre de 2017

Realidad paralela



Con 30 años de edad Regi jamás imaginó que le sería tan difícil llegar hasta ese momento, siempre imaginó que su vida sería corta y que los problemas no asaltarían su vida como lo han hecho hasta ahora. De niña siempre fue retraída, lo cual la hacía alejarse de la gente, aunque jamás perdió el sentido de la cortesía y sabía actuar políticamente correcto. Creció pensando en que la vida que vivía era inexistente y que no era más que un sueño; que la realidad era que había caído en coma y pronto despertaría, vería a su madre, padre y hermano. Cada año, para su cumpleaños decía: “este será mi último cumpleaños en este sueño, pronto despertaré y mi realidad será otra”.

Así pasó el tiempo, los años y cuando Regi cumplió 30 años, ese mismo día, recibió una visita, era un hombre con un rostro muy afable, ella lo observó y preguntó quién era, él solo la observaba y le sonreía. Lugo de unos 3 minutos de silencio, él le dijo que hace muchos años se había ido  a otra ciudad y que precisamente en ese departamento que ella vivía, vivió él con su familia y que había dejado entre unas tablas del piso una cajita con las pertenecías y recuerdos de una hija que él tuvo y que falleció cuando era muy pequeñita. Regi sorprendida lo invitó a pasar, pese a que sabía que no debía confiar en extraños, él le parecía un hombre confiable, además quiso probar su intuición y comprobar a su vez que realmente existía esa cajita de la que él hablaba. Pero para sorpresa del hombre al momento de buscarla, se encontró confundido, ya que el departamento había sufrido varias transformaciones. Se concentró y comenzó a recordar cómo era en aquellos años y lo llevó a la realidad, al fin, vio bajo un mueble un tablón, corrieron el mueble y comenzó a contar, desde el primero que daba a la pared, hasta llegar a 3, sacó la tabla y ahí estaba la cajita. Regi, lo miró, tomó la cajita en sus manos y comenzó a recordar cosas, pasaron mil imágenes por su cabeza, la abrió y ahí había fotos de ella cuando era pequeña, de su familia y su padre que había muerto cuando ella tenía 7 años de edad. Regi miró aquel hombre y reconoció en su mirada la de su padre, no podía creerlo, era su padre, siguió mirando las fotos y comprendió que lo que ella creía desde niña, que vivía un sueño, era una realidad paralela, efectivamente estuvo en coma y jamás despertó y ahora era la muerte quien se encargaba de juntarlos una última vez.

Aprensiones

De niña imaginaba mi vida de adulta, imaginaba una mujer delgada, de piel blanca, con pelo hasta la cintura tomado en una cola de caballo desmarañada y algunos mechones del cabello sueltos dejándose caer por la mejilla derecha.

Veía aquella mujer de unos 30 años, con un sweter largo gris y calcetines abrigadores, paseándose en un comedor decorado de manera tradicional y sencilla, luego llegaba al living y dejaba caer su cuerpo con mucha premura sobre el sofá color café que siempre quiso tener. Con los pies sobre el sillón y las rodillas junto a la pera , miraba al frente como recordando un pasado, sus manos recorrían la mesa de centro para buscar el libro que siempre quiso leer.
Era un día lluvioso, no escuchaba la lluvia, solo lograba verla tras un gran ventanal y pensaba en todos los días lluviosos que ha vivido durante toda su vida, algunos lluviosos por el clima y otros lluviosos por su alma entristecida. Pese a la soledad del entorno y espacio físico, mantenía constantemente una sonrisa en el rostro, la cual transmitía, tranquilidad, serenidad y una apacible soledad, de la cual tanto años sus padres intentaron protegerla.