miércoles, 6 de junio de 2018

Otoño

El frío penetra el cuerpo cual aguja en la piel,
el alma se congela y el aliento se vuelve vapor,
las emociones transforman el amanecer en anochecer
y la luz del día no aclara la ilusión ya marchita.

Es un ocaso que cae como una hoja seca, sin color, sin vida.
Es la dicha de encontrar consuelo en un renacer,
un renacer sin tiempo, ni horario, ni dirección,
sin retorno, sin recuerdos.


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